Las madres y el invierno no somos compatibles.

Mis Historias

8:30 am de hoy, tenía solo 5 minutos para llegar al colegio que queda a unos metros de distancia. Son metros insalvables cuando hay que alimentar, bañar, y vestir a tres niños pequeños. Luego a contar los seis guantes que hay poner, tres sombreros de lana, tres bufandas, seis medias. Todos son diminutos y escurridizos y siempre andan olvidados en los rincones de la casa.

Olvidé sus chaquetas y subí al segundo piso. Las encontré. Cuando bajé el más pequeño se había desvestido completamente. Volví al punto cero. Después de abrir la puerta note que hacía más frío de lo normal. Ya no había tiempo de caminar, y nos dirigimos al carro. No fue si no al abrochar los cinturones de seguridad y subirme yo que noté una gruesa capa de hielo. Puse el aire caliente y me bajé con una espátula. La capa era gruesa, mis manos congeladas, no funcionó. Mensaje en el teléfono de mi esposo ‘pase lo que pase no eches agua hirviendo en el vidrio’ como me conoce, pensé. El aire caliente finalmente ayudó y tres minutos después el hielo y sus troncos se convirtieron en agua. Puse la reversa y aceleré. Pero todo, arriba y abajo, adelante y atrás era como un gran cuadro blanco, de esos que pintan los artistas modernos y que los ignorantes de aquel arte no sabemos cómo y por qué aquellas líneas apuntan a lugares y momentos extraños. Me choqué contra una pared muy blanca. Me bajé a examinar los daños. Nada grave. Al subirme al carro una advertencia en el tablero. Había dañado un sensor. Respiré profundo al pensar que iba a tener de nuevo aquella conversación con él de no tengo ni idea de qué le pasó al carro. Puerta del colegio cerrada. Mea culpa al director para que los dejara entrar y llevar al mas pequeño donde su niñera. Al salir de su casa tomé esta foto. El sol estaba despuntando en las copas y me alegré. Podía ya sentir en mis manos las hojas crujientes de papel donde me pondría a escribir. Me esperaban tres horas enteras de soledad un café. Hay que amar los días como llegan, el invierno cómo es, y las madres a su vez.

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