No tengo nuevos seguidores en este blog, si no más bien nuevos amigos. Y es que siento solo gratitud desde que empecé a dedicar esta cuenta a lo que más amo hacer, que es leer y escribir. Porque al cambiar mi contenido, cambió también mi interés por seguir grandes compañías que jamás se interesarán por lo que pienso y siento. Y ahora blog está formado por una comunidad de viejos amigos, los que siempre han estado ahí, porque me conocen y me apoyan, y los nuevos amigos, aquellos que sin conocerme de nada me dejan algún mensajito para decirme con palabras bonitas que me apoyan también, aunque nunca me hayan visto. Y a veces conversamos, de la vida, la familia, y las emociones revoltosas. Y siento que a través de mi teléfono podría tocar sus manos, y ofrecerles un café. Y siento también que ahora mi realidad virtual es tan cercana como la realidad misma. Gracias a mis nuevos amigos por estar aquí. Gracias a mis viejos amigos porque sé que siempre estarán ahí. Luz

Las madres y el invierno no somos compatibles.

Mis Historias

8:30 am de hoy, tenía solo 5 minutos para llegar al colegio que queda a unos metros de distancia. Son metros insalvables cuando hay que alimentar, bañar, y vestir a tres niños pequeños. Luego a contar los seis guantes que hay poner, tres sombreros de lana, tres bufandas, seis medias. Todos son diminutos y escurridizos y siempre andan olvidados en los rincones de la casa.

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