NI Machista Ni Feminista

‘No soy machista ni feminista’ Una utopía. Una verdad basada en la falacia de que somos iguales. Ni siquiera la más privilegiada de todas las mujeres podría tirar una primera piedra y jurar a ciencia cierta que jamás ha sufrido una agresión.

Si no será por su rol de compañera lo será por el de madre, empleada, miembro de la comunidad, lo será por el de amiga, testigo, sufriente, oyente, vidente. Basta ya de pensar que no necesitamos del feminismo, y mucho menos de sentir que no queremos ser feministas. Entiendo que esta timidez se deba precisamente a que en nuestras luchas internas aceptar que existe el feminismo sería aceptarnos como mártires, sería aceptar una debilidad, un hueco en nuestro trabajo por ser más fuertes, independientes, por ser iguales, cuando nuestro mayor deseo es demostrar nuestra valía a nuestro entorno. Y es que si no luchamos hoy, serán nuestras hijas las que se verán cayendo de aquella rueda, de la que tal vez se pueda ver muy alto, pero que de nuevo las lleva hasta ese punto de partida de donde saldrán obstáculos desde el nacimiento hasta el final. No se vale pensar en una inmunidad, tal vez proveniente de riqueza, celibato, buen matrimonio, padres amorosos, comodidad. Puede ser —dependiendo de quién seas y la suerte de tu cuna— que algunos tropiezos se puedan salvar, pero un camino limpio y sin tropiezos jamás se tendrá. Piensa además en las demás. Abre la ventana, si solo para mirar, están por todos lados, ellas, sal un poco, y verás.

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