Pensamientos
Milan Kundera nos avisa que en el amor somos simples víctimas de las casualidades de la vida. Una escena que conduce a otra. Una circunstancia que encadena una serie de eventos que nos hace toparnos de golpe con la persona que supuestamente hemos escogido a conciencia.
Kundera nos dice que no es así. Y es que sino hubiéramos conocido a esa persona, justo en ese lugar, si no nos hubiera dicho lo que nos dijo, que coincidió con todos nuestros anhelos, nuestra vida sería otra, una desconocida, una atrapada al azar en un mundo pleno de posibilidades, ¿Y si de todas formas escogemos mal como lo hizo Teresa, a sabiendas de que se le pagaría con sufrimiento? Y si nos dejamos llevar por la vida sin un asomo de acción consciente, más que un conformismo absoluto con las circunstancias externas, imposibles de vencer, como hizo Tomás, ¿es que nuestra vida seria diferente? ¿Somos insoportablemente leves como los seres etéreos de Kundera?
